Como se mencionó previamente, el pasado jueves la Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a un acto en Plaza de Mayo por el Día del Trabajador, allí el triunvirato cegetista cruzó duramente al Gobierno Nacional. De todos modos, minimizaron la convocatoria a un nuevo paro general, salvo uno, Octavio Argüello (Camioneros), quien advirtió que “la paciencia se terminó” y que “hay que profundizar los conflictos”.
La marcha fue importantes, pero no multitudinaria, ya que había varios lugares de la Plaza de Mayo vacíos. En sí, la conducción de la CGT no dio pistas sobre como continuará el plan de lucha, aunque hubo reacción de los referentes gremiales díscolos; Luis Barrionuevo (Gastronómicos), Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA), donde anticiparon al portal Infobae que propondrán una nueva huelga de 36 horas.
Previo a la protesta del jueves, dos de los líderes del movimiento obrero fueron contundentes acerca de la posibilidad de convocar a un nuevo paro general: Cristian Jerónimo (Trabajadores del Vidrio) no descartó “nuevas protestas ni la posibilidad de un paro”. Entre tanto, Jorge Sola (Seguros) manifestó: “claramente, vamos a ir hacia una medida de fuerza mucho más fuerte”.
Sin embargo, en el discurso del acto en Plaza de Mayo no fueron tajantes, aunque sus discursos fueron aplaudidos, a excepción de un grupo que estaba ubicado cerca del escenario, donde estaba el líder del Polo Obrero (PO), Eduardo Belliboni, quién fustigó en reiteradas ocasiones a Jerónimo y Sola al grito de “Paro, paro, paro, paro general”.
Tras esto hubo una inmediata reacción del líder de los Empleados del Vidrio: “a todos aquellos que nos critican les decimos que la CGT siempre estuvo y declaramos un paro general a los 15 días del Gobierno de Javier Milei”, sostuvo.
La pelea de las organizaciones sociales con la CGT
Posteriormente Sola recogió el guante y en su discurso afirmó: “protestar es nuestra responsabilidad. Reclamar es nuestra responsabilidad. Lo vamos a hacer. Lo hacemos en cada uno de los gremios. Lo hacemos en cada una de las actividades. Acompañamos a las organizaciones sociales, los colectivos de discapacidad, estudiantes. Pero no basta con eso. No basta sólo con protestar y reclamar. Convoco a que demos un paso más”.
De este modo, el referente cegetista develó una de las aristas del movimiento obrero: en pocas palabras, no limitarse a continuar haciendo paros generales, que no causan una reacción en el Gobierno de Javier Milei, sino ayudar a generar una alternativa política que permita un recambio presidenciales en el 2027.
Sola además resaltó: “seamos capaces de crear futuro. Está en nuestras manos y está en nuestro coraje y valentía de cada mujer y de cada trabajador, en que nos acompañen a crear, a imaginar. Tenemos esa responsabilidad histórica, cada trabajador nos reclama eso y queremos ir hacia un nuevo contrato social. Tenemos que crear que la justicia social sea lo importante en un proyecto de Gobierno”.
Es por es que la semana pasada un grupo de dirigentes de la central obrera se reunieron con el influencer evangélico, Dante Gebel, posible candidato presidencial, mientras que otro puñado de sindicalistas apuesta por el proyecto de Axel Kicillof, además hay otro sector que ve con buenos ojos la postulación de Sergio Uñac para intentar llegar a la Casa Rosada.
“Hay que construir una alternativa política que contenga al peronismo, pero con eso no alcanza”, suele repetir un referente de la central obrera que imagina una coalición opositora muy amplia para poder vencer a Milei.
Una CGT con tono dialoguista
En pocas palabras, la conducción de la CGT que en su gran mayoría es dialoguista, considera inevitable ir hacia otra medida de fuerza contra el Gobierno libertario, pero uno de los popes sindicales advierte que “hay que construir los consensos internos”, para lo que podría derivar en un quinto paro general.
De todos modos, muchos líderes gremiales no coinciden con el ritmo de la conducción de la CGT, sin embargo confían en el accionar de la Justicia para frenar la reforma laboral. Es por eso que, en el acto del pasado jueves en Plaza de Mayo hubo ausencias llamativas como la de Hugo Moyano (Camioneros). Pero su hijo Pablo encabezó la columna del Sindicato de Camioneros. Tampoco asistió Sergio Romero, titular de Unión Docentes Argentinos (UDA), quien prefirió quedarse con su gente, al igual que Sergio Sasia (Unión Ferroviaria).
En la antesala de esto, Andrés Rodríguez, secretaria Adjunto de la CGT, manifestó a Clarín que “hoy los trabajadores sufren con este Gobierno: Por despidos y bajos salarios. Exigimos un cambio de rumbo y que haya un crecimiento de la economía para todos. Cerca a los días de homenaje al Papa Francisco”, al mismo tiempo en el que señaló que no tiene diálogo con el Ejecutivo. Mientras que acerca de si va a haber un nuevo paro general afirmó: “estamos en lucha permanente. Hicimos un paro hace relativamente poco tiempo y acompañamos otras movilizaciones, como las de las Universidades”.
Por otro lado, Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), sostuvo que el Día del Trabajador “se ha transformado en un día de lucha por el difícil momento que atraviesan los trabajadores, los jubilados, los compañeros de la salud y la educación. Acá está el pueblo trabajador levantando su voz frente a las políticas de ajuste del Gobierno”.
A su vez, Barrionuevo y Armando Cavalieri (Comercio), también participaron de la marcha con sus respectivos afiliados. Sin embargo, hubo el faltazo del líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, con sentido lógico, ya que es muy crítico de la conducción cegetista que, al mismo tiempo, armó el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU).
El futuro de la CGT
De todos modos, estas semanas serán claves para saber que sucederá en la pelea del movimiento obrero, con el engranaje Barrionuevo-Maturano-Fernández, presionando por un paro de 36 horas y el FRESU con el armado de su agenda propia, pero presionando en simultáneo a la CGT.
A su vez, los referentes de la CGT tendrán que lidiar con los focos disidentes y redefinir su estrategia con un calendario que le juega en contra: faltan menos de 40 días para que comience el Mundial de Fútbol que, como siempre, no soluciona los problemas de la gente, pero logrará que todos estén con la mente puesta en la pelota y no en un paro.
Entre tanto, el comunicado de la CGT indica: “se registra un cierre masivo de empresas: entre diciembre de 2023 y marzo 2026 cerraron 24.180 establecimientos, según datos de la secretaria de Trabajo, lo que se traduce en una escala trágica del flagelo de la desocupación y de la informalidad laboral. Como una de las consecuencias más preocupantes, se verifica un fuerte proceso de endeudamiento generalizado de personas: 6 de cada 10 hogares mantienen deudas bancarias o informales con niveles de morosidad crecientes”.
Por último, todo terminó con la marcha peronista, pero la protesta no tuvo el impacto de otras anteriores: las primeras columnas comenzaron a retirarse cuando Sola aún estaba a mitad de su alocución. Faltó “aura”, como dicen los jóvenes de esta época, y la mística que supieron tener otras marchas obreras.


