El peronismo suma un nuevo capítulo a la contienda, esta vez el protagonista es la elección en el PJ Bonaerense, el próximo 15 de marzo, que de todas maneras, servirá como pantalla para disimular la feroz interna que atraviesa el Justicialismo.
Como se dijo previamente, el peronismo atraviesa una brutal interna desde hace mucho tiempo. En primer término, la identificación del proyecto partidario bonaerense, con la proyección presidencial de Axel Kicillof, el poder real que aún conserva Cristina Kirchner y Máximo Kirchner y la capacidad de sostenimiento de decisiones del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que agrupa alrededor de 40 Intendentes.
Hay que decir que, el peronismo tiene un mes para ordenarse y definir si hay unidad o si surge una nueva competencia con un final totalmente incierto. De por sí, son minoría los que apuestan por este escenario. La gran mayoría, evita el mano a mano por los votos.
Y es que el 8 de febrero hay que presentar las listas de candidatos que se van a presentar en las Elecciones, o tal vez, haya una lista única que significará una señal por la unidad. El conflicto radica en el nombre, como símbolo concreto de la conducción del partido. Y más que nada, en los nombres que suenan para ocupar el lugar que hoy ocupa Máximo Kirchner.
Por el lado del Gobernador Axel Kicillof, pica en punta la Vicegobernadora, Verónica Magario. A fines del 2025, en un acto que compartió en La Matanza, con el Mandatario Provincial y el Intendente Fernando Espinoza, dejó en claro que quiere presidir el PJ Bonaerense.
La candidatura de Verónica Magario
“Vamos a ir por la herramienta del Partido Justicialista este 15 de marzo”, dijo Magario, con el aplauso de Kicillof de fondo y el pedido de la militancia para que conduzca el peronismo bonaerense, en lo que probablemente pareció un escenario discursivo montado para la ocasión. De todos modos, la ex Intendenta matancera quiere ser la próxima Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires en el 2027, y además tiene el aval de la mesa chica del kicillofismo para desembarcar en el PJ Bonaerense.
“Verónica es la candidata más fuerte. Además de ser Vicegobernadora, tiene peso territorial. Eso no quiere decir que no haya interna, fricciones o disputas, pero tiene todo para imponerse”, sostuvo uno de los armadores del esquema territorial del Gobernador bonaerense.
Hay que decir que, los caminos de Magario y Máximo Kirchner parecieran unirse a la distancia. Y es que, el MDF no quiere que el hijo de la ex Presidenta, Cristina Kirchner, continúe al frente del PJ Bonaerense, el cristinismo duro no quiere que la Vicegobernadora comande el peronismo bonaerense. “Verónica no es una figura de consenso en este momento”, destacó a Infobae una voz importante y con peso dentro del sector que lidera CFK.
“Fue Vicegobernadora dos veces, candidata a Senadora por la Tercera Sección Electoral y ahora quiere ir al PJ Bonaerense. ¿No será demasiado? ¿Y a nosotros cuando nos toca? No es Messi. No es un fenómeno político. Está cargada por demás La Matanza”, sostuvo un importante referente de La Cámpora, que sigue de cerca las discusiones internas del partido.

La pelea con el cristinismo duro
Ante la posibilidad, por cierto bastante concreta de que el cristinismo duro gane la pulseada y vete a Magario para presidir el PJ Bonaerense, hay un plan B por parte del MDF, como son los de Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares o el Intendente de La Plata, Julio Alak, los tres de estrechísimos vínculos con Kicillof. Además, estos tres están detrás de la proyección nacional del Gobernador bonaerense y en el tira y afloje con el cristinismo duro.
Katopodis y Cascallares se metieron de lleno en la búsqueda de consensos para el Presupuesto 2026, el endeudamiento y la Ley Fiscal Impositiva, mientras que el Jefe Comunal platense comenzó a ganar relevancia en los últimos meses, siendo uno de los hombres más cercanos a Kicillof. Es una de las voces más respetadas dentro de la Gobernación.
De todos modos, en ese recorrido histórico reside uno de sus hombres fuertes para ser una opción viable y un punto de acuerdo. Así lo definió un allegado a Máximo Kirchner: “si la Presidencia la tiene Magario, ‘Kato’ o Cascallares, el control lo tiene Axel. Si la Presidencia la tiene Mayra Mendoza, Federico Otermín o Julián Álvarez, el control es del cristinismo duro. Alak trasciende esa disputa, por su historia y su relación con todos los sectores del peronismo”.
Debemos decir que el Jefe Comunal de La Plata es uno de los dirigentes que quería que presida el partido Kicillof. Pero su voluntad no podrá ser cumplida. El Gobernador quiere alejarse del barrio del peronismo bonaerense para enfocarse en su armado presidencial. Prefiere evitar las internas y las guerrillas del conurbano peronista.

El objetivo es la unidad
Por otro lado, hay pocos dirigentes que pueden converger en la unidad del peronismo. La otra opción es negociar un acuerdo múltiple en donde, en el tradicional toma y daca, se reparten las Vicepresidencias, las secretarias y el lugar de los Consejeros, de tal forma que quede equilibrado el peso específico que logra el que pone el Presidente y la desventaja en la que queda el que no lo pone.
La pelea interna del peronismo durará todo el verano. Y es que el sol de enero va a calentar las discusiones cruzadas de las diversas tribus para ver hacia donde se mueve el esquema partidario. El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, apuesta a dar un paso hacia la consolidación de su proyecto político mediante la conducción delegada del PJ Bonaerense. Intentará avanzar y tiene pensando hacerlo con o sin el acompañamiento del cristinismo duro.
Mientras que a La Cámpora le toca estar en el lugar de resistencia, prácticamente sin que su líder pueda estar otros cuatro años más presidiendo el PJ Bonaerense y con Cristina Kirchner detenida en su domicilio en San José 1111, perdiendo poder de fuego. Y es que el cristinismo duro acusa a Kicillof de romper con el peronismo y querer correr a la ex Presidenta. No hay un proyecto de unidad hacia adelante, ni un apoyo sostenido a la construcción de su candidatura presidencial.
La pelea por el 2027
Por último, lo que vaya a suceder en las próximas cuatro semanas va a dar comienzo al año peronista. Porque si no hay acuerdo esa contienda y el PJ Bonaerense va hacia una interna. Inevitablemente, esa contienda por los votos será un adelanto de una posible interna presidencial en el 2027. Una opción que muchos peronistas ven probable frente a las miles de fragmentaciones internas que tiene el kirchnerismo, ese paraguas protector bajo el que aún se mueven Axel Kicillof y Cristina Kirchner.


