Rosario no presenta riesgo de arsénico en el agua, según Aguas Santafesinas. Controles constantes y abastecimiento del río Paraná garantizan calidad y seguridad.

En medio de la reciente repercusión de un mapa nacional que señala niveles elevados de arsénico en varias zonas de la provincia de Santa Fe, en Rosario se generó preocupación. Sin embargo, desde Aguas Santafesinas (ASSA) salieron a llevar tranquilidad: afirman que el agua potable que se distribuye en la ciudad no presenta ningún riesgo sanitario vinculable a este elemento químico. ¿Qué dicen exactamente y cómo fundamentan su postura? A continuación, un repaso con rigor técnico y enfoque educativo.
El origen de la alerta
El debate se reactivó tras el “Mapa de Arsénico” elaborado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que reúne más de 1.500 muestras en todo el país. En Santa Fe se identificaron 47 localidades con niveles elevados, especialmente en el oeste provincial. El dato encendió alarma pública, pero también abrió la necesidad de explicar las diferencias entre regiones y fuentes de abastecimiento.
La respuesta de ASSA
Desde la empresa provincial fueron categóricos. Según Cristian Latino, gerente general, los rosarinos “pueden quedarse totalmente tranquilos” respecto de la potabilidad del agua. La razón principal es la fuente de abastecimiento: en Rosario el agua se capta del río Paraná, una toma superficial que no presenta las características geológicas que favorecen la presencia natural de arsénico.
Latino aclaró además que muchas de las muestras analizadas en el informe pertenecen a perforaciones privadas, mientras que el agua que distribuye ASSA sigue procesos estrictos de potabilización y control, completamente distintos a los de un pozo individual.
Cómo se controla la calidad del agua
ASSA cuenta con tres laboratorios propios —Rosario, Santa Fe y Reconquista— donde se realizan cerca de 270.000 determinaciones anuales. Se analizan 79 parámetros físicos, químicos y microbiológicos, siguiendo exigencias de la normativa provincial.
Los controles abarcan toda la cadena: ingreso del agua cruda del Paraná, etapas del proceso de potabilización y monitoreos en la red domiciliaria. Estos datos se registran de manera sistemática y son auditables, lo que permite sostener con evidencia que en Rosario no existen niveles preocupantes de arsénico.
Por qué el problema no se replica en Rosario
Las zonas más afectadas en la provincia dependen de acuíferos subterráneos. Allí, la composición natural del suelo puede elevar la presencia de arsénico. Para esas localidades, ASSA opera plantas de ósmosis inversa, una tecnología capaz de remover sustancias indeseadas y garantizar agua apta para consumo.En cambio, Rosario no depende de perforaciones. Su abastecimiento superficial, sumado al monitoreo permanente, explica por qué la ciudad no forma parte del grupo con riesgo.
Conclusión
La potabilidad del agua en Rosario está respaldada por controles continuos, tecnología instalada y un sistema de captación que reduce los riesgos asociados al arsénico en el agua. Las diferencias geográficas y de origen del recurso permiten entender por qué el problema se concentra en otras zonas de Santa Fe y no en la ciudad. Para la población rosarina, el mensaje es claro: el agua que llega a los hogares es segura y cumple con los estándares exigidos
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