Argentina registró 153 femicidios entre enero y julio de 2026. Estadísticas, perfil de víctimas y el patrón que casi nunca se nombra a tiempo

Entre enero y julio de 2026, Argentina registró 153 femicidios, según el Observatorio Nacional “Mujeres, Disidencias, Derechos” de MuMaLá. Eso equivale a una víctima cada 33 horas. El mismo informe contabilizó 556 intentos de femicidio, 9 suicidios feminicidas, 14 casos en contexto de narcotráfico y crimen organizado, 5 trans/travesticidios y un crimen de odio. La provincia de Buenos Aires encabeza el registro con 58 víctimas, seguida por Santa Fe con 27.
Otro relevamiento, el de La Casa del Encuentro, midió el primer trimestre del año por separado: 68 víctimas fatales, de las cuales 60 fueron femicidios directos, 1 transfemicidio y 7 femicidios vinculados, además de 73 tentativas. El dato más revelador de ese informe: el 72% de las víctimas fue asesinada en su propio hogar — el lugar que, en teoría, debería ser el más seguro.
Las cifras varían según qué observatorio se consulte porque en Argentina no existe un registro único y centralizado; cada organización mide con su propia metodología. Pero todas coinciden en la misma tendencia: los números no bajan, y buena parte de la sociedad sigue creyendo que “eso no pasa cerca”.
Quiénes son las víctimasLas mujeres de entre 15 y 34 años concentran más de un tercio de los casos (35,2%). Solo en los primeros cinco meses de 2026 hubo 10 femicidios de menores de 18 años — entre ellos, los casos de Agostina Vega (14 años, Córdoba) y Dulce Candia (17 años, Misiones), que conmocionaron al país.
La causa que casi nadie quiere nombrar
Cerca del 60% de los femicidios fueron cometidos por una pareja, expareja o familiar de la víctima. No es el desconocido en la calle oscura. Es la persona con la que se comparte la cama, la mesa, la crianza de los hijos.
Y ahí está el punto que casi nunca se conecta en la cobertura de estos casos: el femicidio casi nunca es el primer episodio de violencia. Es, con mucha frecuencia, el último eslabón de una cadena que empezó mucho antes — con control, aislamiento, manipulación, amenazas — y que en algún momento dejó de ser reconocida como lo que era.
En la segunda parte de esta entrega: cómo se conecta este patrón con la violencia doméstica y el trastorno de personalidad antisocial, y qué consecuencias deja detrás.
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Fuentes: Observatorio Nacional MuMaLá “Mujeres, Disidencias, Derechos” (enero-julio 2026); Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano” de La Casa del Encuentro (primer trimestre 2026).
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